La instalación eléctrica es como las venas de tu hogar: no se ven, pero si fallan, las consecuencias pueden ser catastróficas. Los cables eléctricos no duran para siempre. Con el paso del tiempo, el plástico que los recubre se reseca, se cuartea y pierde su capacidad aislante, lo que aumenta drásticamente el riesgo de un incendio o cortocircuito.
Señales de advertencia: Tu casa te está hablando
No hace falta ser un experto para notar que algo anda mal con el cableado. Prestá atención a estos indicios:
- Olor a quemado o a plástico derretido: Esta es la señal más clara de peligro inminente. Si percibís este olor cerca de los enchufes, la caja de luz o las paredes, cortá la luz y llamá a un electricista inmediatamente.
- Enchufes calientes al tacto: Un tomacorriente nunca debería estar caliente ni tibio (incluso si tiene algo enchufado). Si lo está, significa que los cables detrás de él están sufriendo una sobrecarga grave.
- Manchas negras alrededor de los enchufes: Es una señal de que ya se han producido pequeñas chispas o cortocircuitos detrás de la pared.
- Parpadeo constante de luces: Si al encender el microondas o el lavarropas las luces del resto de la casa bajan su intensidad, los cables podrían ser demasiado finos para la cantidad de energía que se necesita hoy en día.
El problema de las instalaciones antiguas (Cables de tela)
Si tu casa en CABA o GBA tiene más de 40 años y nunca se renovó la instalación, es muy probable que todavía tengas cables con aislación de tela y goma (los famosos cables de plomo o tela). Estos cables están terminantemente prohibidos por la normativa actual porque la tela se deshace con el tiempo, dejando el cobre desnudo y tocando los caños de metal dentro de la pared.
¿Por qué cambiar el cableado?
Nuestros abuelos no tenían 3 aires acondicionados, 2 televisores LED, computadoras, microondas y pavas eléctricas. El cableado de hace décadas estaba preparado para un consumo bajísimo (apenas luces y una radio). Mantener esos cables hoy equivale a intentar pasar toda el agua de una manguera de bomberos por una pajita: los cables simplemente se derriten.
Cambiar los cables (hacer un recableado integral) no solo garantiza la seguridad de tu familia y tu propiedad, sino que además te permite:
- Instalar tomas a tierra reales (el famoso tercer cable verde y amarillo).
- Acomodar el consumo separando luces de tomacorrientes en distintas llaves térmicas.
- Prevenir cortes de luz repentinos y quema de electrodomésticos caros.
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Hacemos presupuestos para recableado completo o parcial en Capital Federal y Gran Buenos Aires. Trabajamos con materiales normalizados (Normas IRAM).
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